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jueves, 2 de julio de 2026

Uraren arazoak - Los problemas del agua

 

Imagen de mujer acarreando agua tomada de internet

1 Introducción - Sarrera

Mapa hidrográfico del libro Etnografía de Artajona

La climatología de Artajona, muy cálida en verano y con escasez de lluvias, y la ausencia de un río que pase por el municipio, han llevado a que, durante muchos siglos, la obtención de agua haya sido un gran problema para la población (esta escasez de agua en el término dio lugar a que en épocas de mucha sequía hubo que llevar las ganaderías hasta el río Arga).

Los artajoneses han tenido que luchar contra esta carestía usando todos los medios que la naturaleza y su imaginación les han ofrecido.

Pese a no disponer de agua superficial, muchas casas están dotadas de pozos domésticos (al parecer no es necesario hacer grandes excavaciones para encontrar el agua). También se construyeron pozos públicos y fuentes para aprovisionamiento de toda la población. Las casas también disponían de recipientes para recoger el agua de lluvia.

La ganadería mayor y menor  disponía de abrevaderos y de una red de balsas distribuidas por la mayoría de corralizas del territorio.

Las fuentes más frecuentadas fueron las más cercanas al pueblo: La fuente de la alameda, camino de la Ermita la de la Bomba, la fuente de los caños y la Balsa de los maderos. Los caminos cercanos al pueblo se convertían en un peregrinaje de mujeres portando cántaros)

La toponimia de Artajona revela la existencia de múltiples arroyos, fuentes y balsas: Kaskiturria, Landeriturria, Alditurria, Arantzediko iturria, Iturriberrizelaia, Iturrizarra Landerridoia, Gentzeko Idoia.

Toda esta infraestructura ha sido de vital importancia para la obtención del agua y una de las labores más importantes del Ayuntamiento durante esos años fue el cuidado y mantenimiento de todos estos elementos (habitualmente en auzolan).

En 1918 se trae el agua desde el Río Arga y cambia la situación, las casas empiezan a tener agua corriente.

Una vez solucionado el problema del agua corriente para las casas, quedaba por solucionar el agua del campo. En el año 2008 llega el regadío a Artajona cambiando de forma trascendental las posibilidades de cultivo de los agricultores.

Hoy en día, al abrir cualquier grifo, no damos importancia al hecho de que salga agua. En este artículo queremos exponer el trabajo y el ingenio que han tenido que realizar los artajoneses durante mucho tiempo para obtener ese líquido que sale de manera tan natural cuando abrimos el grifo.

2 Arroyos, regatas, pozas, pozancos - Erreka, erreten eta ur putzuak

El arroyo más relevante lo constituye el que discurre por el barranco de Zumadia y que discurre por las cercanías del pueblo. Es el más visible y el que mantiene  su curso a lo largo de todo el año. Atraviesa las carreteras de Pamplona y Tafalla por lo que existen sendos puentes que permiten vadearlo.

Detalle del arroyo del barranco de Zumadia
Puente sobre el arroyo en la carretera de Pamplona


Extracto del libro etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío

La superficie del término se caracteriza por los repliegues montañosos de la mitad norte y oriental, recortados por barrancos o depresiones del terreno, más o menos profundas, por las que discurre el agua procedente de las fuentes o manantíos y de lluvia. Las depresiones cortas y poco profundas son denominadas barranquillos. La mayor parte de estos barrancos montañosos permanecen secos durante el verano, exceptuando los meridionales y la «acequia» que corre de norte a sur por las inmediaciones del lugar. Las aguas del NW van a parar al Cinaiz. Las de la parte Norte y NE, por la acequia de Camino de Pamplona y el barranco de Chirrituría, se unen en Saragoría. Las de la zona SE, por los de Acabelarra y la Sierra, desaguan en el anterior por Guencelaya, en el extremo SW, saliendo por el «boquete de Sansoain, donde se juntan casi todas las aguas del término, convirtiéndolo en un río cada vez que hay tormentas de lluvia. Todos ellos, unidos en jurisdicción de Larraga, terminan poco después vertiendo en el río Arga.

En el argot popular se denominan pozas a ciertas hoyas formadas en el curso de los barrancos por la misma corriente del agua. Al tener mayor profundidad que el arroyo, el agua se remansa en ellas, incluso en tiempo de escasez, por lo que han sido empleadas a veces para lavar la ropa. Se llama pozanco a las charcas de mayor amplitud que las pozas y menor que las balsas. Es conocido el llamado pozanco del pato, sito a 585 metros de altitud, en una pequeña plana que corona un cerro junto a la muga de Tafalla, y que ha dado nombre al terreno circundante.

 

3 Pozos y aljibes

Pozo con doble funcionalidad en la casa de Josefina Saenz. Por una parte recoge las aguas subterráneas y por otra las aguas pluviales.
Pozo con bomba en la casa de Juan Lascarro

Extracto del libro etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío

Los pozos para recogida de agua fueron solución adoptada desde épocas remotas por los pobladores de Artajona. En 1966, al excavarse un espacio en el Cerco para construir el moderno depósito de aguas, «apareció un pozo circular de mampuestos bien trabajados, posiblemente medieval» o quizás anterior. Todas las casas de alguna importancia tenían sus pozos, construidos en los descubiertos, en las entradas o en otras dependencias. Revestidos interiormente de piedra, la parte superior del brocal está hecha de sillares, o bien de una sola pieza que alcanza en algunos casos grandes dimensiones. Existían incluso en algunas calles para provisión de los vecinos que no los tenían en sus domicilios. Todavía se conserva uno en la calleja de la calle Concepción. Sabemos que en el siglo XVIII existía «el pozo grande que llaman de Barredinda». Los encontramos también en pleno campo próximo al pueblo, como en el caso del modernamente llamado “la bomba”, y otro al Este de la Basílica de Nuestra Señora de Jerusalén. Este mismo sentido comunitario debía tener el aljibe existente bajo el pavimento de la parte posterior de la iglesia mayor del Cerco, espacioso depósito de planta rectangular, cubierto de bóveda de cañón apuntado, al que eran conducidas las aguas de la techumbre por medio de un canal exterior de piedra que se conserva.


Pozo de Calorian. Está en la senda de la Cruz junto a una cabaña cupular. En el interior se aprecia el agua.

La solución de aprovisionamiento del aljibe ha perdurado hasta nuestros días, recogiéndose el agua de lluvia por medio de canales que la conducen de los tejados a los pozos, haciéndola pasar previamente, en algunos casos, por una rasca o recipiente de piedra. En muchísimos descubiertos y entradas de casas existen estas rascas de diversas medidas y tipos. La escasez de agua agudizó el ingenio de las gentes para aprovechar al máximo la procedente de lluvia. Un espectáculo al que los artajoneses estaban acostumbrados hasta hace unos años, era el de las calles ocupadas por comportas de madera, de las utilizadas para el transporte de uva, u otro tipo de vasija grande, colocadas bajo los chorros de los canales en los días de lluvia para recoger agua. Una anciana de 90 años nos aseguraba que cuando llovía, ponían cuerdas sujetas a las tejas para que el agua discurriera por ellas, juntándose todas en una vasija (bañera o barreño), colocado en una ventana. Al agua recogida de los tejados se la llama todavía «itujur» o «de tujur».


Pozo junto a la abejera de Caleche

Las abejeras han tenido un uso muy extendido por todo el territorio. Junto a estas construcciones, ha sido muy habitual la construcción de pequeños pozos de agua cubiertos con piedras que permiten a las abejas disponer del agua que necesitan para su subsistencia.

 

4 Fuentes, manantiales y abrevaderos - Iturri, iturburu eta uraskak

Artaxoako fototeka: Valeria Goñi Huarte (madre de el Reo y Doria), en la fuente del ayuntamiento cogiendo agua para casa en 1959.

Extracto del libro etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío

En los libros de José María Jimeno Jurío se relacionan las siguientes fuentes:

Aitakayo, Akerbelarra, Akermendia, Arantezediko iturria, Artadia, Capillao, Charagata, Barranco del toro (posiblemente antes Alditurria), Donpedrozelaia, El chorro, Gesaleko, Iturrizarra (“La bomba”), Jaunazeritzea, Kaskiturria o Enekoargedasko iturria, La Alameda, La Sierra, Landerdoya, Landerriturria, Los Caños, Marimendia, Otsandoa, Pedrin, Sanduzuria, Txaragata (ya desaparecida junto al camino de Pamplona) y Txirriturria.

Abrevadero del corral de Yárnoz

En las afueras de la población existen varias fuentes próximas al arroyo. Las hay en el campo, aunque aquí predomina los pequeños manantiales que normalmente son salida de encañados hechos para saneamiento de fincas. Los encañados se hacen en tierras donde existen manantíos en superficie, practicando catas más o menos profundas, en cuyo fondo se dispone una especie de tubería con pequeñas losas de piedra, por la que discurrirá el agua, volviéndose a cubrir de tierra. Actualmente se emplea el ladrillo. Durante el verano y en épocas de estiaje, suelen agotarse los manantíos y las fuentes, a excepción de algunas más regulares.

Fuente y abrevadero de Akerbeltza junto a la cañada.

Para abrevar el ganado se contó con las aguas de los barrancos y de los abrevaderos. Era misión del alguacil limpiarlos cada año, al menos durante el siglo XVIII. El del Chorro se destinaba exclusivamente para el ganado mayor; en tiempo de escasez de agua, como en agosto, de 1902, el ayuntamiento autorizó al ganado menudo que bebiera entre el Chorro y San Antón.


Zumardiko iturria

Fuente de la Alameda – Zumardiko iturria: Sita en este término, entre el camino que va hacia Acabelarra y el arroyo, es una buena construcción de sillería, con bóveda de arco corrido y apuntado, teniendo hoy el extrados al descubierto. Al sur lleva adosado un abrevadero para el ganado, donde se lavaban los menudos de las reses cuando se mataba en el contiguo matadero. La fuente puede ser obra de finales del XIII o principios del XIV. A sus aguas se les ha atribuido propiedades curativas. Algunos vecinos recuerdan haberse practicado en ellas baños de enfermos afectados de cólicos. Las sucesivas crecidas del arroyo, unido al abandono en que se la tiene, la han enterrado parcialmente.

Fuente de los Caños - Tutuen iturria: La ”fuente de Camino de Tafalla”, como se la denominaba siempre en los siglos XVII y XVIII, se halla a la izquierda del camino viejo, pocos metros antes de confluir en la actual carretera, a nivel más bajo que el propio camino. La fuente, de piedra de sillería, arroja agua por dos caños en un recipiente rectangular, comunicado con un largo abrevador, también de piedra. Va cobijada por un arco de medio punto. A juzgar por su estilo constructivo, debió ser hecho hacia 1500 o poco más tarde. Sus aguas son abundantes y se consideran medicinales. En 1743 José de Arregui, maestro albañil, reparó y embetunó su abrevador. Había un canal hecho con losas de piedra que conducía el agua desde la fuente de los caños hasta el matadero viejo (cerca de la pista de padel).

El Chorro: Fuente junto al camino de Pamplona, a la derecha de la carretera, poco antes de llegar a la ermita de la Virgen de Jerusalén. Es un abrevadero con alto muro frontal de sillería. En su extremo norte sale el chorro de agua que la abastece y le da nombre. A diferencia de las dos anteriores, carece de arco protector, posiblemente porque desde el primer momento se destinó para abrevar ganado. En el siglo XVI se alude a ella como «la fuente donde beben los ganados maiores de la dicha Villa». El año 1740 se arregló el camino calzado junto a “la fuente de Camino de Pamplona”, y un año antes se gastaron 10 reales «por hacer un paredon en la fuente que se ba a nuestra señora de Jerusalén».

Fuente de Osondoa: Distante unos 4 kms. de la población, está a la derecha del camino viejo de Tafalla. Es una construcción rectangular de perfectas hiladas de mampuestos; la cubierta adintelada es de grandes bloques de piedra sin labrar. Sobre ella hay plantada una viña. Mide aproximadamente 1,30 ms. de anchura por tres de largo. La abertura de acceso orientada al NW. Una escalera de piedra de ocho peldaños se sumerge en las aguas limpias hasta llegar al fondo. De la fuente arranca un murete, cerrando el espacio y sirviendo de muro de contención. Adosada a él hubo una estela discoidal con una cruz en su cara anterior.

Fuente del Toro, en el barranco de este nombre, con abrevadero de piedra casi aban- donado. Fuente de la Tejería vieja: Humilde fuentecita que nace bajo una roca al NE de la antigua tejería de la Villa. No hay vestigios de cante- ría para recoger sus aguas, que se llevaron a la balsa contigua, ya desaparecida, para amasar el barro empleado en la construcción de tejas y ladrillo.

Testimonio de Pablo vital:

Había gandería de reses bravas en el término de la majada. Las vacas eran del Ayuntamiento. Cuando se casó Luis Ripero (el alcalde) se trajeron 4 vacas a la hostería y se torearon allí.

Observaron que el toro de la ganadería se les escapaba todos los días y un día el pastor le siguió y descubrió la fuente.

El ayuntamiento acondicionó y bajó el agua con una tubería a un abrevadero.

La fuente está en la falda del monte en el Barranco del Toro.

 

5 Balsas - Idoiak


Rebaño de los Arrula en la balsa de Corral de Medios

Extracto del libro etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío

En los libros de José María Jimeno Jurío aparecen los nombres de las siguientes balsas:

Akerbelarra, Akermendia, Arantzedia, Artadia, Chusco (en Sansoain), Corral de medios, Donpedrozelaia, Jaunazeritzea, Karakidoia (en Akermendia), Korteberria, Landerridoia, Los maderos o Gentzeko Idoia, Perico y San Miguel.

En todo tiempo se han construido ciertos depósitos, denominados balsas, espacios circulares, con bordes recrecidos con tierra para la contención de agua; muchas de ellas están contiguas a corrales. El lugar elegido debe ser arcilloso, de poca permeabilidad. En 1742 se emplearon dos auzalanes «con diferentes vecinos aziendose balsa nueva y descubriendo el terreno asta allar tierra arcilla para azer la obra» . Se documentan ya en el siglo XII, llamadas en latín lacuna; posteriormente, en vascuence se denominaron idoy.


Balsa de Perico en la carretera de Miranda

Su situación donde fuera fácil recoger las aguas procedentes de barrancos o de lluvia, hacía que las crecidas las cegaran continuamente. Las Ordenanzas municipales recogen una práctica inmemorial que regula y prescribe su limpieza como una de las tareas comunales del vecindario, de las que no estaban exentos ni los propios clérigos que tuvieran ganado. A estos trabajos que se hacían todos los años, era convocado todo el vecindario por cendeas. Se les llama «labores concejales» o «concejales» y auzalanes. A quienes participaban en estas limpias les daba el Concejo el pan y el vino. La misión de las balsas era principalmente el abastecimiento del ganado, aunque se dan también otras finalidades, como el riego de alguna finca, de que tenemos constancia en el siglo XII, la provisión de agua para las tejerías y el trujal, e incluso para suministro del vecindario. La última balsa construida con fondos municipales fue la del Monte.


Cruz de piedra junto a la balsa de los maderos

La balsa de los maderos – Gentzeko idoia:

Es ésta una laguna circular de gran diámetro, a la izquierda del camino de Mendigorría. En sus bordes interiores tiene construidas unas escalinatas de piedra que bajan hasta el fondo. Durante el siglo XVIII se limpiaba al menos cada tres años, empleándose todos los hombres del vecindario durante tres jornadas.. Hacia 1900, quizás con ocasión de alguna sequía, se rodeó por la parte sur con un vallado para evitar la entrada del ganado, reservándose para provisión del vecindario. En años de carestía de agua, llegóse a traerla desde la balsa de Landerdoya, viéndose las mujeres obligadas a llevar a lavar la ropa hasta el río Arga, en jurisdicción de Larraga.

A la balsa de los maderos iban las mujeres a coger agua con cántaros. También se llevaba el ganado a beber.

 

6 Lavaderos públicos - Latsarriak

Extracto del libro etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío

La limpieza de la ropa se hacía en las casas, sacando el agua de los pozos o llevándola desde la fuente en cántaros sobre la cabeza, encima de un paño enroscado llamado brute. Otras tenían que lavarla en los lavaderos públicos. Los estiajes obligaban a llevar la ropa a lavar en lugares muchas veces distantes, como una poza sita en el saso del Cabezón, en el barranco de Lancedía, e incluso en el río Arga. Para el lavado colocaban cerca del agua unas piedras sobre las que frotaban la ropa. Hacia 1890 el jornal que solía percibir una lavandera por una colada grande eran tres reales, llegando a cobrar cuatro las que marchaban al río. Por entonces el jornal de un hombre era de cinco reales. Los lavaderos o lavadores son depósitos de agua excavados en la tierra, de planta cuadrada o rectangular y muros de piedra, de poca profundidad. La parte superior de los muros, sobresaliendo muy poco del piso exterior, están coronadas por una superficie continua de piedras de sección triangular, con la vertiente hacia el interior del depósito. El agua entra por un ángulo desde la acequia, y tiene en el opuesto dos orificios de salida, uno en la parte superior, por el que sale continuamente el agua, y otro debajo, a ras del suelo, cerrado habitualmente, y que se abre para la limpieza del lavadero. Como consecuencia de la traída de las aguas en 1918 fueron construyéndose lavaderos privados en las casas, situándolos en las entradas de las casas u otras dependencias bajeras. La importancia de los lavaderos fue disminuyendo hasta nuestros días en que apenas se emplean ya, como es obvio.

1. Lavador viejo: A la derecha del arroyo y al norte del abrevadero de la fuente de los Caños. Es de planta cuadrada y descubierto. Desagua a la misma acequia. En el siglo XVIII se le llama simplemente «el lavadero». Al construirse el nuevo hacia 1890, empezó a denorninársele «viejo».

2. Lavadero de la Alameda. El año 1740 limpióse «la acequia del - lavadero dándole corriente a la agua hasta el lavadero de la Alameda. Situado al sur del anterior, cerca del matadero antiguo, al borde de la acequia. Es el más pequeño de todos, y actualmente abandonado. Se le conocía también con los nombres de alavador de abajo», «lavador del Pinche» y «lavadero de los muertos», porque en él solían lavarse las ropas de los difuntos hasta hace pocos años.

3. Lavadero nuevo. Al norte de los anteriores. Es de planta rectangular, cerrado por tres caras y cubierto de cemento en su mitad. Se construyó durante la alcaldía de Florencio Domezain, quien confió la obra a Vicente Arregui.

7 Elurzuloa – Pozo de nieve

La nieve era un bien de interés ya que se usaba tanto con fines medicinales (detener hemorragias o bajar la fiebre) como para enfríar bebidas y alimentos en las festividades de verano.

La climatología de Artajona era muy dura en invierno, dando lugar a nevadas copiosas durante muchos días. El pueblo disponía de una nevera en el cerco cuyo servicio sacaba a subasta el Ayuntamiento todos los años.

La nieve se transportaba al pozo y se aplastaba conservándose de esta forma durante todo el año.

La nevera de plana circular tenía buenos sillares y en su dintel tal como me comenta Enrique Arambillet (“Gorritxo”) había la siguiente inscripción:

Hic servatur hiems ut sit moderatior aestas

Aquí se guarda el invierno para que sea más suave el verano.

 

8 Norias

Noria en una rotonda de Tafalla similar a las usadas en Artajona

Testimonio Ramón Larrea y Luis Urtasun

En un campo que tenía huerta de Perez de Ciriza, al otro lado del arroyo a la altura del matadero viejo, había un pozo redondo de unos 5 metros de diámetro que tenía una pared de piedra que sobresalía 1 metro de altura sobre el terreno. En el centro estaba la noria que tenía unos cazos en el borde y que al girar tirada por una caballo pequeño recogía el agua del pozo. La usaban cuando querían regar el huerto.

Había al menos otras dos norias: una de los Hnos. Rodriguez en la Tejería a 3km del pueblo y otra de Federico Ripero.

Restos de una noria abandona en Artajona

9 Aerobombas

También denominados “Bomba de agua eólica” o “aerobombas”

Son mecanismos que permiten extraer de manera fácil el agua de un pozo sin necesidad de electricidad. Su principal utilidad en Artajona ha sido el riego del  cultivo o para el agua de los animales.


Huerto de Benito

Junto al Corral de Yarnoz.

Tenemos 2 ejemplos: El de la huerta de Benito y el del corral de Yárnoz que desagua en un abrevadero para los animales (ambos a la derecha de la carretera de Pamplona).

10 Agua corriente - Iturriko ura


El río Arga a su paso por las centrales de Andión en Mendigorria

En 1916 por unión de la Caja Agrícola , El Ayuntamiento y la Sociedad de corralizas se impulsó la traída de aguas a Artajona bombeándola desde el rio Arga. Se construyó una caseta de bombas en La Recueja, se procedió a elaborar la red de tuberías y se creó el alcantarillado público, instalándose dos depósitos en El Cerco.

Las obras se finalizaron en 1918 y se inauguró para las fiestas de ese año. En el año 1919, y por recomendación de los médicos, se instaló un depurador.

En 1967 y por problemas de salubridad, se trajo a Artajona el agua procedente del manantial de Riezu.

Actualmente la Mancomunidad de Valdizarbe es la encargada del suministro de varios pueblos (incluído Artajona). Dispone de un gran depósito en  Zirauqui con su depuradora y toda la infraestructura para su distribución.

11 El riego actual - Gaurko ureztaketa

El Canal de Navarra es una obra hidráulica de gran magnitud cuyo objetivo es distribuir el agua del rio Irati (para riego) desde el pantano de Itoiz hasta las zonas centrales y meridionales de Navarra.

Uno de los problemas que tenía el campo de Artajona es que sólamente se podía hacer agricultura de secano. En el año 2008 llega el agua de riego a Artajona lo cual abre una ventana de oportunidades para el cultivo de especies que hasta ahora no era posible. El 60% de la tierra cultivada se convierte a regadío.

Maquinaria de riego en la zona de Kortaberria

El agua almacenada en la presa de Artajona es el punto de salida hacia todo el municipio. Como la conducción del agua es por gravedad, el riego no puede acceder a los terrenos más elevados (afortunadamente son los más improductivos).

La empresa Aguacanal es la responsable del mantenimiento de la red de agua desde la presa hasta las parcelas. El agua consumida se les paga a ellos. Además se encargan del mantenimiento de caminos y cunetas.



Algunas de las ventajas que aporta la posibilidad de riego en las parcelas son:

·        Aumento de la productividad. Por ejemplo, en el trigo, las parcelas de regadío producen un 50% más de cosecha.

·        Cosecha asegurada: Ante un verano muy caluroso, el riego garantiza la supervivencia y desarrollo de la cosecha.

·        Nuevos productos: Se posibilita el cultivo de especies, que como el caso del maíz, no eran posibles.

 

Información

Arambillet, Enrique (“Gorritxo”)

Artaxoako fototeka - Fototeca Artajona

Jimeno, Pedro Jesús José María (“Txutxin”)

Jimeno Jurío, José María: Historia de la Sociedad de Corralizas y Electra

Jimeno Jurío, José María: Etnografía de Artajona

Larrea, Ramón

Urtasun, Luis

Usar, Angel

Vital, Pablo

 


Uraren arazoak - Los problemas del agua

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