1 Introducción - Sarrera
La
climatología de Artajona, muy cálida en verano y con escasez de lluvias, y la
ausencia de un río que pase por el municipio, han llevado a que, durante muchos
siglos, la obtención de agua haya sido un gran problema para la población (esta escasez de agua en el término dio lugar a que en épocas de mucha sequía hubo
que llevar las ganaderías hasta el río Arga).
Los artajoneses han tenido que luchar
contra esta carestía usando todos los medios que la naturaleza y su imaginación
les han ofrecido.
Pese a no disponer de agua
superficial, muchas casas están dotadas de pozos domésticos (al parecer no es
necesario hacer grandes excavaciones para encontrar el agua). También se
construyeron pozos públicos y fuentes para aprovisionamiento de toda la
población. Las casas también disponían de recipientes para recoger el agua de
lluvia.
La
ganadería mayor y menor disponía de
abrevaderos y de una red de balsas distribuidas por la mayoría de corralizas
del territorio.
Las
fuentes más frecuentadas fueron las más cercanas al pueblo: La fuente de la
alameda, camino de la Ermita la de la Bomba, la fuente de los caños y la Balsa
de los maderos. Los caminos cercanos al pueblo se convertían en un peregrinaje
de mujeres portando cántaros)
La
toponimia de Artajona revela la existencia de múltiples arroyos, fuentes y
balsas: Kaskiturria, Landeriturria, Alditurria, Arantzediko iturria,
Iturriberrizelaia, Iturrizarra Landerridoia, Gentzeko Idoia.
Toda
esta infraestructura ha sido de vital importancia para la obtención del agua y
una de las labores más importantes del Ayuntamiento durante esos años fue el cuidado y mantenimiento de
todos estos elementos (habitualmente en auzolan).
En
1918 se trae el agua desde el Río Arga y cambia la situación, las casas
empiezan a tener agua corriente.
Una
vez solucionado el problema del agua corriente para las casas, quedaba por
solucionar el agua del campo. En el año 2008 llega el regadío a Artajona
cambiando de forma trascendental las posibilidades de cultivo de los
agricultores.
Hoy
en día, al abrir cualquier grifo, no damos importancia al hecho de que salga agua. En
este artículo queremos exponer el trabajo y el ingenio que han tenido que
realizar los artajoneses durante mucho tiempo para obtener ese líquido que sale de manera tan natural cuando abrimos el grifo.
2 Arroyos, regatas, pozas, pozancos - Erreka, erreten eta ur putzuak
Extracto del libro
etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío
La
superficie del término se caracteriza por los repliegues montañosos de la mitad
norte y oriental, recortados por barrancos o depresiones del terreno, más o
menos profundas, por las que discurre el agua procedente de las fuentes o
manantíos y de lluvia. Las depresiones cortas y poco profundas son denominadas
barranquillos. La mayor parte de estos barrancos montañosos permanecen secos
durante el verano, exceptuando los meridionales y la «acequia» que corre de
norte a sur por las inmediaciones del lugar. Las aguas del NW van a parar al
Cinaiz. Las de la parte Norte y NE, por la acequia de Camino de Pamplona y el
barranco de Chirrituría, se unen en Saragoría. Las de la zona SE, por los de
Acabelarra y la Sierra, desaguan en el anterior por Guencelaya, en el extremo
SW, saliendo por el «boquete de Sansoain, donde se juntan casi todas las aguas
del término, convirtiéndolo en un río cada vez que hay tormentas de lluvia.
Todos ellos, unidos en jurisdicción de Larraga, terminan poco después vertiendo
en el río Arga.
En
el argot popular se denominan pozas a ciertas hoyas formadas en el curso de los
barrancos por la misma corriente del agua. Al tener mayor profundidad que el
arroyo, el agua se remansa en ellas, incluso en tiempo de escasez, por lo que
han sido empleadas a veces para lavar la ropa. Se llama pozanco a las charcas
de mayor amplitud que las pozas y menor que las balsas. Es conocido el llamado
pozanco del pato, sito a 585 metros de altitud, en una pequeña plana que corona
un cerro junto a la muga de Tafalla, y que ha dado nombre al terreno
circundante.
3 Pozos y aljibes
Pozo con doble funcionalidad en la casa de Josefina Saenz. Por una parte recoge las aguas subterráneas y por otra las aguas pluviales.
Extracto del libro
etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío
Los
pozos para recogida de agua fueron solución adoptada desde épocas remotas por
los pobladores de Artajona. En 1966, al excavarse un espacio en el Cerco para
construir el moderno depósito de aguas, «apareció un pozo circular de
mampuestos bien trabajados, posiblemente medieval» o quizás anterior. Todas las
casas de alguna importancia tenían sus pozos, construidos en los descubiertos,
en las entradas o en otras dependencias. Revestidos interiormente de piedra, la
parte superior del brocal está hecha de sillares, o bien de una sola pieza que
alcanza en algunos casos grandes dimensiones. Existían incluso en algunas
calles para provisión de los vecinos que no los tenían en sus domicilios.
Todavía se conserva uno en la calleja de la calle Concepción. Sabemos que en el
siglo XVIII existía «el pozo grande que llaman de Barredinda». Los encontramos
también en pleno campo próximo al pueblo, como en el caso del modernamente
llamado “la bomba”, y otro al Este de la Basílica de Nuestra Señora de
Jerusalén. Este mismo sentido comunitario debía tener el aljibe existente bajo
el pavimento de la parte posterior de la iglesia mayor del Cerco, espacioso
depósito de planta rectangular, cubierto de bóveda de cañón apuntado, al que
eran conducidas las aguas de la techumbre por medio de un canal exterior de
piedra que se conserva.
Pozo de Calorian. Está en la senda de la Cruz junto a una cabaña cupular. En el interior se aprecia el agua.
La
solución de aprovisionamiento del aljibe ha perdurado hasta nuestros días,
recogiéndose el agua de lluvia por medio de canales que la conducen de los
tejados a los pozos, haciéndola pasar previamente, en algunos casos, por una
rasca o recipiente de piedra. En muchísimos descubiertos y entradas de casas
existen estas rascas de diversas medidas y tipos. La escasez de agua agudizó el
ingenio de las gentes para aprovechar al máximo la procedente de lluvia. Un
espectáculo al que los artajoneses estaban acostumbrados hasta hace unos años,
era el de las calles ocupadas por comportas de madera, de las utilizadas para
el transporte de uva, u otro tipo de vasija grande, colocadas bajo los chorros
de los canales en los días de lluvia para recoger agua. Una anciana de 90 años
nos aseguraba que cuando llovía, ponían cuerdas sujetas a las tejas para que el
agua discurriera por ellas, juntándose todas en una vasija (bañera o barreño),
colocado en una ventana. Al agua recogida de los tejados se la llama todavía «itujur» o «de tujur».
Las abejeras han tenido
un uso muy extendido por todo el territorio. Junto a estas construcciones, ha
sido muy habitual la construcción de pequeños pozos de agua cubiertos con
piedras que permiten a las abejas disponer del agua que necesitan para su
subsistencia.
4 Fuentes, manantiales y abrevaderos - Iturri, iturburu eta uraskak
Artaxoako fototeka: Valeria Goñi Huarte (madre de el Reo y Doria), en la fuente del ayuntamiento cogiendo agua para casa en 1959.
Extracto del libro
etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío
En
los libros de José María Jimeno Jurío se relacionan las siguientes fuentes:
Aitakayo,
Akerbelarra, Akermendia, Arantezediko iturria, Artadia, Capillao, Charagata,
Barranco del toro (posiblemente antes Alditurria), Donpedrozelaia, El chorro,
Gesaleko, Iturrizarra (“La bomba”), Jaunazeritzea, Kaskiturria o Enekoargedasko
iturria, La Alameda, La Sierra, Landerdoya, Landerriturria, Los Caños,
Marimendia, Otsandoa, Pedrin, Sanduzuria, Txaragata (ya desaparecida junto al
camino de Pamplona) y Txirriturria.
En
las afueras de la población existen varias fuentes próximas al arroyo. Las hay
en el campo, aunque aquí predomina los pequeños manantiales que normalmente son
salida de encañados hechos para saneamiento de fincas. Los encañados se hacen
en tierras donde existen manantíos en superficie, practicando catas más o menos
profundas, en cuyo fondo se dispone una especie de tubería con pequeñas losas
de piedra, por la que discurrirá el agua, volviéndose a cubrir de tierra.
Actualmente se emplea el ladrillo. Durante el verano y en épocas de estiaje,
suelen agotarse los manantíos y las fuentes, a excepción de algunas más
regulares.
Para
abrevar el ganado se contó con las aguas de los barrancos y de los abrevaderos.
Era misión del alguacil limpiarlos cada año, al menos durante el siglo XVIII.
El del Chorro se destinaba exclusivamente para el ganado mayor; en tiempo de
escasez de agua, como en agosto, de 1902, el ayuntamiento autorizó al ganado
menudo que bebiera entre el Chorro y San Antón.
Fuente de la Alameda –
Zumardiko iturria:
Sita en este término, entre el camino que va hacia Acabelarra y el arroyo, es
una buena construcción de sillería, con bóveda de arco corrido y apuntado,
teniendo hoy el extrados al descubierto. Al sur lleva adosado un abrevadero
para el ganado, donde se lavaban los menudos de las reses cuando se mataba en
el contiguo matadero. La fuente puede ser obra de finales del XIII o principios
del XIV. A sus aguas se les ha atribuido propiedades curativas. Algunos vecinos
recuerdan haberse practicado en ellas baños de enfermos afectados de cólicos.
Las sucesivas crecidas del arroyo, unido al abandono en que se la tiene, la han
enterrado parcialmente.
Fuente de los Caños -
Tutuen iturria: La ”fuente
de Camino de Tafalla”, como se la denominaba siempre en los siglos XVII y
XVIII, se halla a la izquierda del camino viejo, pocos metros antes de confluir
en la actual carretera, a nivel más bajo que el propio camino. La fuente, de
piedra de sillería, arroja agua por dos caños en un recipiente rectangular,
comunicado con un largo abrevador, también de piedra. Va cobijada por un arco
de medio punto. A juzgar por su estilo constructivo, debió ser hecho hacia 1500
o poco más tarde. Sus aguas son abundantes y se consideran medicinales. En 1743
José de Arregui, maestro albañil, reparó y embetunó su abrevador. Había un
canal hecho con losas de piedra que conducía el agua desde la fuente de los
caños hasta el matadero viejo (cerca de la pista de padel).
El Chorro: Fuente junto al camino de Pamplona,
a la derecha de la carretera, poco antes de llegar a la ermita de la Virgen de
Jerusalén. Es un abrevadero con alto muro frontal de sillería. En su extremo
norte sale el chorro de agua que la abastece y le da nombre. A diferencia de
las dos anteriores, carece de arco protector, posiblemente porque desde el
primer momento se destinó para abrevar ganado. En el siglo XVI se alude a ella
como «la fuente donde beben los ganados maiores de la dicha Villa». El año 1740
se arregló el camino calzado junto a “la fuente de Camino de Pamplona”, y un
año antes se gastaron 10 reales «por hacer un paredon en la fuente que se ba a
nuestra señora de Jerusalén».
Fuente de Osondoa: Distante unos 4 kms. de la
población, está a la derecha del camino viejo de Tafalla. Es una construcción
rectangular de perfectas hiladas de mampuestos; la cubierta adintelada es de
grandes bloques de piedra sin labrar. Sobre ella hay plantada una viña. Mide
aproximadamente 1,30 ms. de anchura por tres de largo. La abertura de acceso
orientada al NW. Una escalera de piedra de ocho peldaños se sumerge en las aguas
limpias hasta llegar al fondo. De la fuente arranca un murete, cerrando el
espacio y sirviendo de muro de contención. Adosada a él hubo una estela
discoidal con una cruz en su cara anterior.
Fuente del Toro, en el barranco de este nombre, con
abrevadero de piedra casi aban- donado. Fuente de la Tejería vieja: Humilde
fuentecita que nace bajo una roca al NE de la antigua tejería de la Villa. No
hay vestigios de cante- ría para recoger sus aguas, que se llevaron a la balsa
contigua, ya desaparecida, para amasar el barro empleado en la construcción de
tejas y ladrillo.
Testimonio
de Pablo vital:
Había gandería de reses
bravas en el término de la majada. Las vacas eran del Ayuntamiento. Cuando se
casó Luis Ripero (el alcalde) se trajeron 4 vacas a la hostería y se torearon
allí.
Observaron que el toro
de la ganadería se les escapaba todos los días y un día el pastor le siguió y
descubrió la fuente.
El ayuntamiento
acondicionó y bajó el agua con una tubería a un abrevadero.
La fuente está en la
falda del monte en el Barranco del Toro.
5 Balsas - Idoiak
Extracto del libro
etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío
En
los libros de José María Jimeno Jurío aparecen los nombres de las siguientes
balsas:
Akerbelarra,
Akermendia, Arantzedia, Artadia, Chusco (en Sansoain), Corral de medios,
Donpedrozelaia, Jaunazeritzea, Karakidoia (en Akermendia), Korteberria, Landerridoia,
Los maderos o Gentzeko Idoia, Perico y San Miguel.
En
todo tiempo se han construido ciertos depósitos, denominados balsas, espacios
circulares, con bordes recrecidos con tierra para la contención de agua; muchas
de ellas están contiguas a corrales. El lugar elegido debe ser arcilloso, de
poca permeabilidad. En 1742 se emplearon dos auzalanes «con diferentes vecinos
aziendose balsa nueva y descubriendo el terreno asta allar tierra arcilla para
azer la obra» . Se documentan ya en el siglo XII, llamadas en latín lacuna;
posteriormente, en vascuence se denominaron idoy.
Su
situación donde fuera fácil recoger las aguas procedentes de barrancos o de
lluvia, hacía que las crecidas las cegaran continuamente. Las Ordenanzas
municipales recogen una práctica inmemorial que regula y prescribe su limpieza
como una de las tareas comunales del vecindario, de las que no estaban exentos
ni los propios clérigos que tuvieran ganado. A estos trabajos que se hacían
todos los años, era convocado todo el vecindario por cendeas. Se les llama
«labores concejales» o «concejales» y auzalanes. A quienes participaban en
estas limpias les daba el Concejo el pan y el vino. La misión de las balsas era
principalmente el abastecimiento del ganado, aunque se dan también otras
finalidades, como el riego de alguna finca, de que tenemos constancia en el siglo
XII, la provisión de agua para las tejerías y el trujal, e incluso para
suministro del vecindario. La última balsa construida con fondos municipales
fue la del Monte.
La balsa de los maderos
– Gentzeko idoia:
Es
ésta una laguna circular de gran diámetro, a la izquierda del camino de
Mendigorría. En sus bordes interiores tiene construidas unas escalinatas de
piedra que bajan hasta el fondo. Durante el siglo XVIII se limpiaba al menos
cada tres años, empleándose todos los hombres del vecindario durante tres
jornadas.. Hacia 1900, quizás con ocasión de alguna sequía, se rodeó por la
parte sur con un vallado para evitar la entrada del ganado, reservándose para
provisión del vecindario. En años de carestía de agua, llegóse a traerla desde
la balsa de Landerdoya, viéndose las mujeres obligadas a llevar a lavar la ropa
hasta el río Arga, en jurisdicción de Larraga.
A
la balsa de los maderos iban las mujeres a coger agua con cántaros. También se
llevaba el ganado a beber.
6 Lavaderos públicos - Latsarriak
Extracto del libro
etnografía de Artajona de J.M. Jimeno Jurío
La
limpieza de la ropa se hacía en las casas, sacando el agua de los pozos o
llevándola desde la fuente en cántaros sobre la cabeza, encima de un paño
enroscado llamado brute. Otras tenían que lavarla en los lavaderos
públicos. Los estiajes obligaban a llevar
la ropa a lavar en lugares muchas veces distantes, como una poza sita en el
saso del Cabezón, en el barranco de Lancedía, e incluso en el río Arga. Para el
lavado colocaban cerca del agua unas piedras sobre las que frotaban la ropa.
Hacia 1890 el jornal que solía percibir una lavandera por una colada grande
eran tres reales, llegando a cobrar cuatro las que marchaban al río. Por
entonces el jornal de un hombre era de cinco reales. Los lavaderos o lavadores
son depósitos de agua excavados en la tierra, de planta cuadrada o rectangular
y muros de piedra, de poca profundidad. La parte superior de los muros,
sobresaliendo muy poco del piso exterior, están coronadas por una superficie
continua de piedras de sección triangular, con la vertiente hacia el interior
del depósito. El agua entra por un ángulo desde la acequia, y tiene en el
opuesto dos orificios de salida, uno en la parte superior, por el que sale
continuamente el agua, y otro debajo, a ras del suelo, cerrado habitualmente, y
que se abre para la limpieza del lavadero. Como consecuencia de la traída de
las aguas en 1918 fueron construyéndose lavaderos privados en las casas,
situándolos en las entradas de las casas u otras dependencias bajeras. La
importancia de los lavaderos fue disminuyendo hasta nuestros días en que apenas
se emplean ya, como es obvio.
1.
Lavador viejo: A la derecha del
arroyo y al norte del abrevadero de la fuente de los Caños. Es de planta
cuadrada y descubierto. Desagua a la misma acequia. En el siglo XVIII se le
llama simplemente «el lavadero». Al construirse el nuevo hacia 1890, empezó a
denorninársele «viejo».
2.
Lavadero de la Alameda. El año 1740
limpióse «la acequia del - lavadero dándole corriente a la agua hasta el
lavadero de la Alameda. Situado al sur del anterior, cerca del matadero
antiguo, al borde de la acequia. Es el más pequeño de todos, y actualmente
abandonado. Se le conocía también con los nombres de alavador de abajo»,
«lavador del Pinche» y «lavadero de los muertos», porque en él solían lavarse
las ropas de los difuntos hasta hace pocos años.
3.
Lavadero nuevo. Al norte de los
anteriores. Es de planta rectangular, cerrado por tres caras y cubierto de
cemento en su mitad. Se construyó durante la alcaldía de Florencio Domezain,
quien confió la obra a Vicente Arregui.
7 Elurzuloa – Pozo de nieve
La
nieve era un bien de interés ya que se usaba tanto con fines medicinales (detener
hemorragias o bajar la fiebre) como para enfríar bebidas y alimentos en las festividades
de verano.
La
climatología de Artajona era muy dura en invierno, dando lugar a nevadas
copiosas durante muchos días. El pueblo disponía de una nevera en el cerco cuyo
servicio sacaba a subasta el Ayuntamiento todos los años.
La
nieve se transportaba al pozo y se aplastaba conservándose de esta forma
durante todo el año.
La
nevera de plana circular tenía buenos sillares y en su dintel tal como me
comenta Enrique Arambillet (“Gorritxo”) había la siguiente inscripción:
Hic servatur hiems ut sit moderatior aestas
Aquí se guarda el
invierno para que sea más suave el verano.
8 Norias
Testimonio
Ramón
Larrea y Luis Urtasun
En
un campo que tenía huerta de Perez de Ciriza, al otro lado del arroyo a la
altura del matadero viejo, había un pozo redondo de unos 5 metros de diámetro
que tenía una pared de piedra que sobresalía 1 metro de altura sobre el
terreno. En el centro estaba la noria que tenía unos cazos en el borde y que al
girar tirada por una caballo pequeño recogía el agua del pozo. La usaban cuando
querían regar el huerto.
Había
al menos otras dos norias: una de los Hnos. Rodriguez en la Tejería a 3km del
pueblo y otra de Federico Ripero.
9 Aerobombas
También
denominados “Bomba de agua eólica” o “aerobombas”
Son
mecanismos que permiten extraer de manera fácil el agua de un pozo sin
necesidad de electricidad. Su principal utilidad en Artajona ha sido el riego
del cultivo o para el agua de los
animales.
Tenemos
2 ejemplos: El de la huerta de Benito y el del corral de Yárnoz que desagua en
un abrevadero para los animales (ambos a la derecha de la carretera de Pamplona).
10 Agua corriente - Iturriko ura
En
1916 por unión de la Caja Agrícola , El Ayuntamiento y la Sociedad de corralizas
se impulsó la traída de aguas a Artajona bombeándola desde el rio Arga. Se
construyó una caseta de bombas en La Recueja, se procedió a elaborar la red de
tuberías y se creó el alcantarillado público, instalándose dos depósitos en El
Cerco.
Las
obras se finalizaron en 1918 y se inauguró para las fiestas de ese año. En el
año 1919, y por recomendación de los médicos, se instaló un depurador.
En
1967 y por problemas de salubridad, se trajo a Artajona el agua procedente del
manantial de Riezu.
Actualmente
la Mancomunidad de Valdizarbe es la encargada del suministro de varios pueblos
(incluído Artajona). Dispone de un gran depósito en Zirauqui con su depuradora y toda la
infraestructura para su distribución.
11 El riego actual - Gaurko ureztaketa
El
Canal de Navarra es una obra hidráulica de gran magnitud cuyo objetivo es
distribuir el agua del rio Irati (para riego) desde el pantano de Itoiz hasta
las zonas centrales y meridionales de Navarra.
Uno
de los problemas que tenía el campo de Artajona es que sólamente se podía hacer
agricultura de secano. En el año 2008 llega el agua de riego a Artajona lo cual
abre una ventana de oportunidades para el cultivo de especies que hasta ahora
no era posible. El 60% de la tierra cultivada se convierte a regadío.
El
agua almacenada en la presa de Artajona es el punto de salida hacia todo el
municipio. Como la conducción del agua es por gravedad, el riego no puede
acceder a los terrenos más elevados (afortunadamente son los más improductivos).
La
empresa Aguacanal es la responsable del mantenimiento de la red de agua desde
la presa hasta las parcelas. El agua consumida se les paga a ellos. Además se
encargan del mantenimiento de caminos y cunetas.
Algunas
de las ventajas que aporta la posibilidad de riego en las parcelas son:
·
Aumento
de la productividad. Por ejemplo, en el trigo, las parcelas de regadío producen
un 50% más de cosecha.
·
Cosecha
asegurada: Ante un verano muy caluroso, el riego garantiza la supervivencia y
desarrollo de la cosecha.
·
Nuevos
productos: Se posibilita el cultivo de especies, que como el caso del maíz, no
eran posibles.
Información
Arambillet,
Enrique (“Gorritxo”)
Artaxoako fototeka - Fototeca Artajona
Jimeno,
Pedro Jesús José María (“Txutxin”)
Jimeno
Jurío, José María: Historia de la Sociedad de Corralizas y Electra
Jimeno
Jurío, José María: Etnografía de Artajona
Larrea, Ramón
Urtasun, Luis
Usar, Angel
Vital, Pablo






































