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jueves, 4 de junio de 2026

Ireneren denda / La tienda de la Irene

 

LA TIENDA DE LA IRENE

En esta entrada vamos a recordar una de esas tiendas que sólo los que tenemos una cierta edad hemos tenido la suerte de conocer. Era una tienda en las que había todo lo imaginable, en la que al entrar no sabías donde fijar la mirada porque estaba repleta de productos de lo más variopinto y que en su momento hicieron un servicio social muy necesario.

Una de éstas tiendas, la tienda de la Irene, ha estado en Artajona y es a través del relato de su hija, María José Ayestarán por lo que hemos podido recuperar algunos rasgos de su larga historia.

Irene Vélaz Armendariz


Nace una emprendedora

Irene Vélaz Armendariz nace en 1924.

Con 15 años empezó a vender leche que por mediación de unos parientes de Miranda se la proporcionaban. Su hermana Jerusalén ocho años menor la ayudaba. El punto de venta lo tenían en la calle Barredinda o calle Mayor, en casa de una señora que con el paso de los años fue conocida por todos sus hijos como la Tia Benita. La leche la repartían a domicilio y hasta el Cerco iban las dos hermanas con las lecheras.

Despúes de vender la leche iba con su hermana a Tafalla unas veces en bici y otras andando con garrafas de aceite de 10 litros y cestas de huevos tapadas con paja. Había un piso donde se  compraba y se vendía  géneros de estraperlo. Con el dinero que les daban, compraban azúcar, chocolate,  sacarinas etc.

Francisco Ayestarán  Ciriza, se dedicaba al transporte de diferentes mercancías,  principalmente paja  a Guipúzcoa y Valencia.

Irene y Francisco se casan en 1948.

Irene y Francisco


En 1954 abrieron una tienda, justo enfrente de “La plaza del Mercado”, en la calle conocida para todos como “La empedrada” la tienda era conocida como “La tienda de la Irene”, un amplio local con dos puertas de acceso y un amplio escaparate. 

La tienda estaba en la calle empedrada enfrente de la plaza


En un principio vendían productos que el marido traía a la vuelta de los viajes y poco a poco fueron ampliando los productos donde se podía encontrar todo lo que una familia necesitara, desde alimentos, calzados, ropa de cama y de vestir, vajillas, regalos, artículos de droguería, de ferretería, bombillas, pinturas, bisutería, carteras, bacalao, legumbres etc. Si algo no había, se  traía de Pamplona, Tudela o  Estella. Productos de droguería de la droguería La Cruz,  vajillas y regalos de Casa Sajonia, bacalao de Rodríguez en Pamplona. Tejidos, camisas, pantalones, trajes a medida… de Armañanzas en Estella.

En fechas puntuales como fiestas, navidades, reyes, Domingo de Ramos, se encontraban desde alpargatas de fiestas, turrones de Manterola, juguetes o palmas …

Al ir aumentando el trabajo, mujeres de Artajona  eran contratadas como dependientas, dando además oferta laboral, entre las que trabajaron estaban,  Purificación Villanueva, Jeru Alzorriz y Vitori Iriarte entre otras …

La tienda se abría todos los días y el domingo por la mañana, siendo habitual que si la gente llamaba cuando estaba la tienda cerrada también se le atendiese.

Licencia del Ayuntamiento


Pocos años después  Francisco e Irene montan una fábrica de gaseosas, sifones y helados artesanales con el nombre comercial de ”Ayestarán”

Irene compaginaba la fabricación de los helados con el trabajo en la tienda y la crianza de nueve hijos ( Irene tuvo once embarazos)

La venta de helados, principalmente comenzaban para Semana Santa y terminaba después de las fiestas.  Los helados se vendían en un puesto en la entrada de su casa, ya que dicho puesto estaba en  la bajera donde se fabricaban los helados, las gaseosas, el hielo y los sifones.

 

 

Descripción de la tienda



La lonja o bajera, hacía esquina entre la calle Hospital y la calle Sancho Ortiz, tenía unas dimensiones de 13 m. de fachada por 7 de fondo. Los 10 primeros metros de la fachada correspondían a la tienda propiamente dicha y en los 3 metros de la derecha se encontraba un pequeño almacén  en cuyo frente a la altura de la calle estaba el escaparate.

El escaparate tenía una anchura de 1,30 m. y un fondo de 1,10. En los costados disponía de dos filas de baldas de cristal donde se solían colocar colonias o algo de bisutería. El centro se aprovechaba para mostrar algo de ropa.

Desde la tienda se podía acceder al almacén por medio de una puerta que se encontraba al fondo a la derecha.

Había dos puertas de entrada, teniendo una de ellas dos escaleras que salvaban el desnivel de la calle.

El mostrador, de madera oscura,  tenía forma de L y cubría el frente y la parte derecha. El frente del mismo estaba compuesto por tablas verticales.

Levantando una pequeña compuerta a la izquierda del mostrador se accedía al interior del mismo..

El techo estaba formado por vigas de madera en el sentido de la entrada.

El suelo estaba cubierto por baldosas de barro de dos colores rojas y amarillas de 30x15.

Todas las paredes, excepto la de entrada, estaban cubiertas por estanterías que subía hasta el techo. La estantería tenía una profundidad de 40 cms. Excepto en la parte baja que era un poco más ancha y disponía de cajones.

Además de los productos que estaban en las estanterías, había otros elementos que estaban o bien encima del mostrador o bien en el suelo de la tienda.

Cortadora de bacalao


En el mostrador empezando por la izquierda:

·       Expositor de joyería y bisutería

·       Espacio libre para atender a las clientas

·       Báscula y pesas

·       Cortador de bacalao

·       Caja redonda de madera de sardinas secas gallegas

·       Cortadora de embutido

·       Latas de pepinillos, cebolletas y atún que se vendía  a granel

·       Máquina moler café y rayar queso o pan

·       Bidón de Sosa caustica (debajo del mostrador)

·       Bomba para la extracción de petróleo y aceite

En el suelo:

·       A la izquierda cajas de gaseosas

·       Cantina  grande de leche

·       Escobas de mimbre y esparto

·       A la derecha sacos de legumbres

En el techo:

·       En la época de Reyes se colgaban en unas cuerdas los juguetes

 

Productos

Como veremos a continuación, en la tienda de Irene se vendían un amplio abanico de productos.

Muchos de los productos eran adquiridos en la cooperativa SECU que era un almacén para pequeños comercios que se encontraba en la carretera Artica en Pamplona.

JUGUETES

En navidades colgando del techo con una cuerda se ponían juguetes para Reyes. Se traían de Casa El Angel en la calle Mayor de Pamplona. Mari Carmen la hermana de María José se encargaba con 8 años de montar los juguetes que venían desmontados.

ALIMENTACION

Huevos del almacén San Pedro se guardaban en un cajón de la estantería central

Bacalao de Pamplona

Latas: Irene usaba una barrita con pinzas para coger las latas que estaban en alto

Azucar, garbanzos, lentejas: Venia en sacos de 60 kg.

Leche: Se servía la leche a domicilio. Se traía de Miranda de Arga, había una cantina (lechera) grande en la tienda y a las casas se llevaba en unas lecheras más pequeñas. Mari Jose y Vitori repartían la leche.

 Repartidoras de leche: Jerusalén Vélaz Armendariz (hermana de Irene), Jerusalén Alzorriz (repartía leche para Irene y más tarde trabajó durante mucho tiempo en la tienda de Irene), Teresa Medioroz (repartía leche para Pilar Zabaleta), María Jesús Armendáriz (repartía leche para Pilar Zabaleta). Los niños: Pedro José Vicente Ayestarán Vélaz y Juan María Ayestarán Vélaz


Aceite: si se vendía ( no todo el mundo tenía olivos) especialmente se vendía aceite de girasol  y también aceite de maíz.

Sopas

Chocolate

Colacao: Venía en latas de hojalata pintadas, generalmente eran de kilo.

Cereales solubles: Habia una marca que era “Afin” venia en vasos de cristal.

Legumbre: A la derecha sobre el suelo había sacos de 60 kg de alubia lenteja y garbanzo.

Hielo, Pasados los años se dejaron de fabricar las gaseosas pero se seguía fabricando los sifones y las gaseosas se traían de la fábrica “Sanitex” y posteriormente “Konga”  en la que Francisco Ayestarán (el marido de Irene) trabajaba y era socio.

Albarán de gaseosas Ayestarán


Bebidas: Cerveza, vino, coñac Veterano, y Quina San Clemente que era muy habitual dar como reconstituyente a los críos

Charcutería: mortadela, queso, salchichón, chorizo (no había jamón ya que en muchas casas se críaba algún cerdo).

Turrón: En Navidades no faltaba el turrón de Casa Manterola y de Unzué.

La fruta y la verdura en sus inicios se vendia, pero  pronto dejo de estar presente ya que había costumbre de comprarlas en la plaza de la fruta.

 

 

                           Caja de hilos y barra de metro de madera

TEXTIL

Ropa de vestir de Estella de Casa Armañanzas,  incluso se hacía ropa a medida

Retales de tela: En Enero en las rebajas, se traían telas de Casa Armañanzas.

Camisetas

Bañadores

Camisas

Mandiles

Batas

Tela para sabanas, para manteles, tela azul para bombachos

Calcetines punto blanco en cajas decoradas con diseños que recordaban las pinturas del pintor  Mondrian

Jerseys

Bufandas

Ropa interior

 

ZAPATERIA

Zapatos

Zapatillas

Alpargatas

Abarcas

 

MERCERIA

Hilos, goma, corchetes, imperdibles,

 

VAJILLA

Platos cubertería:  de  Sajonia en Pamplona

 

FARMACIA

Optalidon, aspirina, vendas,

 

PERFUMERIA Y DROGUERÍA

Colonias

Cremas para la cara

Maquillaje, pintauñas,

Maquinillas de afeitar, brochas y jabón

Jabones

Pinturas, colamina, tiente, barnices, brochas, rodillos

Papel pintado

Veneno para las ratas

Sosa caústica: Para hacer jabón y para la limpieza

Factura de veneno para ratas, tiras matamoscas, escoba y Vim.


 

BISUTERIA JOYERIA

A la izquierda sobre el mostrador había un expositor

Collares, pendientes, pulseras, gafas, broches

 

FERRETERIA

Escobas de mijo

También se vendían Carteras

 

Botella de Gaseosas Ayestarán

GASEOSAS, SIFONES, HIELO, HELADOS Y BAR

La fábrica de gaseosas, en la calle Eugenio Mendióroz,  fue fundada en 1954 por Francisco Ayestarán Ciriza que, junto con su mujer, Irene Vélaz, regentaba además una tienda de ultramarinos y el Bar Velay (composición caprichosa formada a partir de los apellidos Velaz – Ayestarán).

Interior del bar Velay


Montó el negocio en los bajos de su casa, bajo la marca Espumosos Ayestarán, comenzaron elaborando gaseosas, sifones, hielo y helados para ser expendidos tanto en la tienda como en el bar, pues no hacían reparto a domicilio.

Máquina que usaban para la contabilidad


Irene empezó la elaboración de helados artesanales vendiéndose en días festivos en la puerta de su casa.

Pala para remover la masa del helado


El de mantecado que era el más laborioso y el más demandado se hacía con leche, yema de huevo, canela azúcar y vainilla. La crema resultante se metía en una caldera de cobre introducida en agua con salmuera con una hélice que giraba enfriando la crema  y dejándola esponjosa. Era el postre elegido en los banquetes de boda de Artajona.

Helado de limón: Zumo de limón, agua, azúcar, ralladura de limón y clara de huevo a punto de nieve (Irene lo había aprendido en Los Italianos de Pamplona).

Helado de tutti-fruti con frutas de Aragón troceadas añadidas al  helado de mantecado.

Molde para hacer los polos


Los polos de hielo de diferentes sabores y en especial los de bombón helado que eran una especie de mantecado o vainilla recubierto con una capa de chocolate. Los hijos de Francisco y de Irene también ayudaban a la preparación del helado; había que calcular cuando los polos estaban medio helados para colocarles el palo y que se quedara tieso. Una vez helados los envolvían en una bolsa de papel.

Helados tradicionales de corte de  1 peseta o de 2.

Además la gente llevaba sus propias mezclas para que Irene les preparase el helado.

En 1963 se asociaron a INCANA, dejando en ese momento la elaboración de gaseosas, aunque no de sifones, pasando a convertirse además en distribuidores de bebidas diversas. Cesaron su actividad definitivamente en el año 1969.

En el año 68 Francisco entro a trabajar como socio en la fábrica de Pamplona Sanitex que después derivó en la marca Konga y dejó de fabricar gaseosas y helados. Pero Irene continuó con la tienda.

Una gran mujer

Irene tuvo 11 hijos. Incluso en las épocas de embarazo trabaja en la heladería y en la tienda.

Familia Ayestarán - Vélaz

En navidades mandaba a sus hijos a repartir el aguinaldo a las casas más necesitadas.

La tienda estuvo hasta el 1991 aunque en los últimos años ya no había tantos productos.

Irene falleció el 30 de junio de 2003. Fue una mujer muy trabajadora y con una gran visión para los negocios. En una época en la que la mujer ocupa un segundo plano, Irene sobresalió por sus iniciativas, su valentía y por la gestión de todos los negocios familiares.

En el año 2011 se publica el Libro Mujeres necesarias en la necesidad donde se recoge la trayectoria de las mujeres más destacadas de la zona media de Navarra. Entre ellas aparece  Irene Vélaz que había nacido en Vergalijo y que siendo muy niña sus padres vinieron a  Artajona.

La tienda de Irene jugó un papel fundamental en una época en que las comunicaciones y los transportes eran muy precarios y se hacían difícil la adquisición de los productos. El comercio local siempre ha sido y será un elemento que debemos conservar.

 


jueves, 7 de mayo de 2026

Herri abereiltegia / El matadero municipal

 

Plano de la fachada del matadero de los caños

Introducción

La historia de los mataderos de Artajona, al menos tal como lo describe el gran etnógrafo artajones José María Jimeno Jurío, data desde la segunda mitad del siglo XVIII. Gracias a su libro de etnografía de Artajona podemos hacernos una pequeña idea de cómo eran y de cómo funcionaban.

Hasta mediados del siglo XX la venta de carne se hacía exclusivamente en la carnicería municipal, que en ésta época fue sustituida por cuatro particulares de pastores-ganaderos.

Gracias también a este libro de etnografía podemos saber como era la matanza del cerdo y como era la elaboración de los embutidos en Artajona.

En 1921 se construye el matadero de los caños ajustándose a la normativa que había en esos momentos. Estuvo en funcionamiento hasta 1986. Una normativa cada vez más exigente hizo que fuera inviable su renovación.

En 2007 se reforma el matadero en lo que es el edificio actual convirtiéndose en un edificio municipal polivalente que da un gran servicio a todo el pueblo, siendo su mayor exponente la Escuela Municipal de Música.

Esta entrada tiene los siguientes apartados:

+ Introducción

+ Los antiguos mataderos

+ El matadero de los caños

+ Matanza del cerdo

+ Elaboración de embutidos

+ Matanza de ganado lanar

+ Matanza ganado vacuno

La realización de esta entrada ha sido gracias a:

+ Archivo Municipal Ayuntamiento Artajona

+ Echarri, Juanje

+ Jimeno Jurío, José María: Libro etnografía de Artajona

+ Urtasun, Luis

+ Vital, Pablo

 

Los antiguos mataderos

(Extracto del libro Etnografía de Artajona de Jose María Jimeno Jurío)

El ganado vacuno, ovino y de cerda se mataba en el matadero municipal, al menos desde la segunda mitad del siglo XVIII. También se mataban en dicho establecimiento los bueyes y vacas que quedaban malheridos (desgraciarse) por golpe u otra causa. Al menos desde 1760 hasta finales del siglo pasado, el único matadero estuvo en la parte suroccidental de la calle de San Pedro, cerca ya de Remahúa. Era una construcción sencilla, cuyos muros todavía se conservan. El local era conocido con el nombre de «El rastro» ". Tenía un departamento denominado «degolladero», donde mataban el ganado vacuno.

En el siglo XVIII se denomina el rastro al matadero o «degolladero» que la villa tenía en la calle llamada hoy San Pedro. El cortador o carnicero municipal debía llevar el ganado que se había de matar, haciéndolo pasar por delante del Ayuntamiento «al cimiterio de la iglesia de San Pedro y desde el al degolladero», a la una de la tarde, para que todos pudieran ver la calidad de las reses. En el rastro se sacrificaba el ganado de cerda y el ovino; su carne era vendida por el cortador en la carnicería municipal. Durante el siglo XVIII la villa contrataba por trienios los servicios de un cortador. Su obligación era la de asistir personalmente al matadero «para matar, picar y repartir todas las carnes de ganados maiores y menores» que fueran llevadas a dicho lugar. Además, era el encargado de vender la carne «en el tablero» o «tabla» de la carnicería, sita en la casa consistorial. La puerta del rastro debía estar siempre abierta durante la matanza de las reses, lo mismo que la del degolladero, no permitiéndose a las mujeres la entrada, y menos que el cortador estuviera dentro con una mujer a puerta cerrada.  Por las escrituras de arriendo de la carnicería municipal sabemos que en el siglo XVIII se mataba para provisión del vecindario, carnero de la tierra, vaca de la tierra, ovejas, irascos y «cebones».

Al construirse un nuevo y espacioso 'matadero en la Alameda, alejado del pueblo, para ganado vacuno y ovino, las personas mayores diferenciaban su destino, distinto del clásico «rastro», diciendo que en el matadero se sacrificaba «carne», y en el rastro se mataba «cerdo». Para lavar los menudos (hígados, pulmones o asaduras, tripas, intestinos, etc.) de las reses, había depósitos rectangulares de piedra (ascas) abastecidos de agua desde la fuente de los Caños por medio de un canal de piedra. En 1904 el Ayuntamiento, propietario del matadero, exigió «al rematante de los vientres» (persona que arrendaba el servicio de limpieza de los menudos), que tuviera limpia, a su cargo y costa, la acequia o cañería de conducción. La limpieza de los menudos la hacían las triperas. Hasta 1935, aproximadamente, solían venderse las cabezas de corderos enteras, sin limpiar.

Hacia el año 1898, siendo alcalde Domezáin, se construyó un nuevo matadero para cerdos a las entonces afueras del pueblo, al sur del Hospital, junto al camino de Tudela, en el mismo lugar donde se levantaría la actual Casa-Cuartel de la Guardia Civil el año 1926. Heredó el nombre de «el rastro». En sus primeros años era un simple cercado de cuatro muros. A principios de 1905 los matarifes pidieron al Ayuntamiento que construyera «un cubierto, en el rastro de los cerdos que salve de las lluvias y nieves las operaciones de matanza y limpieza de los cerdos». La corporación municipal mandó hacerlo así. Las condiciones higiénicas dejaban mucho que desear. El agua sucia corría por el camino hacia la próxima acequia. Restos inaprovechables de los animales, cenizas, etc., se amontonaban en las inmediaciones. Los niños recogían en invierno pezuñas de cerdo chiscorriadas (chamuscadas), que comían sin más preocupaciones.

 

El matadero de los caños

El año 1921 se construyó el nuevo matadero municipal, suplantando a los dos anteriores junto a la fuente de los caños. En él se mataba oveja, cordero, cerdos y vacuno. Estuvo en funcionamiento hasta 1986.

Reglamento del matadero de Artajona (Archivo Municipal Artajona)

En 1961, el Ayuntamiento publica el reglamento que regirá el nuevo matadero de Artajona.

El matadero servirá para la inspección, matanza, carnización y peso de las reses vacunas, lanares y de cerda así como las labores de tripería. El matadero estará a cargo del Ayuntamiento

 Pliego de condiciones para el cargo de conserje del Matadero en 1961

Conserje

En el pliego de condiciones para la plaza formuladas por el Ayuntamiento del 7 Abril de 1961 figuran las siguientes claúsulas:

·       Será de su obligación la limpieza del despacho del Sr. Inspector veterinario al menos una vez a la semana así como la limpieza de las telas de araña de todo el matadero una vez al més.

·       Acabadas las faenas de matanza y mondonguería, vigilará el cierre de luces, grifos, etc.

·       A cambio de sus servicios, además del sueldo, disfrutará gratuitamente de la casa-habitación que se le ha destinado para su uso en la primera planta, debiéndola conservar en perfecto estado y siendo su obligación la reposición de cristales o lámparas de dicha vivienda.

·       Para el desempeño del cargo es necesario saber leer y escribir.

Abrirá las puertas a las horas que se designen y hará que se respete en el establecimiento el orden y silencio que se requieren. Cuidará que solo entren aquellas personas que tuvieran alguna ocupación en función de su oficio. Impedirá la entrada de cualquier animal cuyo destino no sea el sacrificio.

Para llevar a efecto la matanza del ganado, el portero dará una nota del orden en que han llegado los mismos, para que el sacrificio se ejecute según el mismo.

El último conserje fue Ardanaz

 

Inspector veterinario

Además de las labores que lleva el cargo de inspector, ejercerá de jefe local administrativo del establecimiento y será el responsable de que se cumplan todas las normas del reglamento. Cuidará de la conservación, limpieza y aseo del establecimiento, en especial, la zona destinada a la matanza y evitará la formación de cualquier foco de infección.

Impedirá que los matarifes ni cualquier otra persona se aproveche lo más mínimo de las reses ni de los despojos de estas ni de los fetos que salieran de vacunos o lanares.


Plano distribución de la planta del matadero de los caños

Matarife

Tendrá dos suplentes.

Costearán los instrumentos o herramientas necesarios para el desarrollo de su oficio así como el traje que deben llevar obligatoriamente el cual se compone de pantalón gris, blusa encarnada y cinturón de cuero.

En la operación de peso y limpieza de los canales se usarán unos paños blancos.

Sacarán los despojos de las reses con la regularidad correspondiente. Igualmente sacarán las pieles, de acuerdo a las instrucciones del Inspector, procurando que no haya cortaduras ni rasguños. Concluída la operación de desuello, harán que los dueños o encargados de las pieles las retiren seguidamente

Será asimismo su obligación la perfecta limpieza de todo el local.

Una vez empezada la matanza o peso de las reses les está prohibido salir del local. Terminadas estas operaciones, tampoco podrá salir del establecimiento sin haberse antes lavado y mudado de ropa.

No podrán tener ningún negocio relacionado con la carne.

Los encargados de la distribución del ganado serán los mismos matarifes. Los ganados deberán ser conducidos desde el matadero a los puntos de venta o casas de abastecedores o particulares.

Los paños para el acarreo de ganados, que inenudiblemente deberán ser renovados cada semana.

 


                   


Pesador

Esta función la realizará un alguacil. Verificará el peso de los animales sacrificados el día anterior bien sea por cuartos o enteros, según se lo presenten. Al hacer esta operación, lo hará cantando en voz alta el resultado para que los interesados sepan el resultado.

Terminada esta operación, exigirá a los abastecedores o propietarios que firmen la conformidad con los talonarios que presente

Llevará un libro registro donde hará constar el nombre del abastecedor, si la res sacrificada es de éste, los del vendedor y comprador si se ha vendido aquella a peso, número de reses sacrificadas por cuenta de cada uno, peso fiel y declaración facultativa.

 

Abastecedores o Cortadores

Deben solicitar al Ayuntamiento ser calificados como tales y están obligados a sacrificar sus reses en el Matadero Municipal.

La matanza de corderos solo está permitida de Mayo a Julio y las ovejas de Mayo a fin de Noviembre y en ningún caso se permitirá una prórroga.

Harán el pago de los derechos de las carnes en la Depositería Municipal por semanas vencidas con arreglo a la nota que recibirán de contaduría, siendo su obligación presentar al Inspector el recibo del pago. No se permitirá el sacrificio de reses si no se ha realizado los pagos.

También abonarán mensalmente en la Depositaría Municipal los derechos de matanza.

Para regularizar el orden de las reses y verificar la limpieza, deberán enviar un dependiente por cada diez reses de lanar.

Cuando trataran de sacrificar algún ganado, deberán colocarlo en las cambretas destinadas al efecto, de víspera y darán cuenta de ello al portero quien les asignará un número y les comunicará la hora del día siguiente en la que deben acudir a la matanza.

 

Particulares

También llevarán el ganado de víspera. A la hora que se les asigne, deberán enviar personal con vasijas y paños necesarios con objeto de levantar los vientres y piezas que les pertenezca.

El pago del impuesto lo harán al pesador en cuanto se sepa el peso y éste les entregará un papel con el peso y el importe pagado.

 

Mayorales, pastores y dependientes de abastecedores

Acudirán al matadero a la hora señalada para el peso y la matanza, debiendo dar conocimiento en el despacho de la Inspección , del número y clase de las que se van a sacrificar, especificando los dueños de estas y los pueblos de procedencia.

El ganado deberá estar en los corrales una hora antes de la fijada para la matanza, ya que llegada ésta, se cerrarán las puertas del matadero. Será también su obligación, enganchar la maroma que al efecto han de facilitar para las reses que se han de sacrificar.

Tanto en la matanza como en el pesaje se guardará un riguroso orden. Terminada la matanza retirarán de los corrales el ganado que no haya sido sacrificado.

 

Contratistas de vientres

Acudirán al matadero a la hora de abrirse, para verificar la matanza con las vasijas y trapos limpios necesarios, para tomar la sangre de las reses y demás despojos que les pertenecen.

Ayudarán a los matarifes en el desuello, y facilitarán a los mismos cuantos trapos necesiten para el arreglo y la limpieza de las reses.

Abonarán mensualmente, en la Depositaría Municipal, los derechos de los vientres que levanten.

Antes de ir al local destinado a lavadero de vientres y tripería, deberán dejar el lugar que ocupaban en el matadero bien limpio. En el lavadero cada una tendrá un sitio asignado y un número de calderas asignado.

Será por cuenta de los contratistas, adjudicar todo el instrumental que necesiten así como la leña necesaria para alimentar las calderas.

Se prohíbe establecer triperías fuera del matadero, de cuyo establecimiento deben salir los despojos en disposición de exponerlos a la venta en el Mercado Público y despachos en las calles públicas del pueblo.

 

Contratistas de pieles

Recogerán las pieles del ganado vacuno y lanar tan pronto como se desollen.

Las pieles del ganado lanar se tenderán en el local destinado a tal efecto hasta su secado.



Disposiciones generales

Todos los empleados del matadero tendrán prohibida cualquier actividad relacionada con la venta de carne o compra venta de ganado.

Con el fin de evitar efectos que puedan afectar a la salud públida, no se podrá todar la carne del animal una vez muerto.

No podrá prestar servicios de ningún tipo dentro del matadero cualquier persona que tenga alguna enfermedad infecciosa.

Horarios para la matanza y el peso

Empezará a las 9 de la mañana, exceptuando los días de calor que se podrá adelantar o retrasar el horario según lo consideren los cortadores.

La matanza se hará guardando el turno correlativo entre los abastecedores.

Una vez acabada la matanza y la limpieza del recinto, las llaves serán entregadas al portero hasta la hora del peso.

El horario para el peso será: En noviembre y diciembre a las 3 de la tarde y de enero a marzo a las 6 de la mañana. Los dueños de los ganados deben acudir a la hora del peso, si no se presentaran no tendrán derecho a reclamación. Las diferencias de peso  que se presentasen se subsanarán en el acto.

Otros

El impuesto municipal de los ganados sacrificados será cobrado por el Fiel Pesador conforme a lo que tenga a bien disponer el Excelentísimo Ayuntamiento.

 

 Matanza del cerdo

Tradicionalmente, en muchos pueblos, el cerdo se sacrificaba en la propia casa. En Artajona siempre se ha hecho en el matadero municipal. (foto descargada de internet)

(Extracto del libro Etnografía de Artajona de Jose María Jimeno Jurío)

La matanza de cerdos estaba prohibida en las casas particulares, debiendo hacerse en el matadero municipal. Hasta mediados de nuestro siglo eran pocas las familias que no criaban siquiera un cerdo para abastecimiento de casa. Solamente las más humildes carecían de esta provisión, considerada como algo necesario, casi imprescindible para la economía doméstica. Se dice de cierto artajonés que comentaba preocupado: iQué será de los que no tienen cuto pa comer ni mostillo pa merendar! ».

En la actualidad va disminuyendo la costumbre de criar cerdos en casa, aunque todavía son muchas las familias que lo siguen haciendo. La matanza comenzaba en octubre y duraba hasta marzo, si bien eran los meses de diciembre y enero los de mayor número de cerdos sacrificados. «El golpe de matar cutos era en diciembre y enero», en que la gente estaba más desocupada y. por otra parte, eran los más fríos, circunstancia importante para la conservación del embutido y del tocino. El cerdo se bajaba desde las casas andando, la tarde del día anterior al de la muerte. Solían atarle un ramal a la pata para evitar que se escapara. Normalmente era un hombre quien llevaba el ramal en la mano derecha obligando a andar al animal con un sarmiento. Era frecuente que otra persona, mujer o niño, fuera delante mostrando al cerdo una cabeza de maíz para que caminara mejor. A veces el traslado se hacía dificultoso, obligando a transportarlo en el carro. Una vez llegados al matadero, se le cerraba en una pocilga (cambreta) siguiendo orden de llegada, que sería también el de la muerte al día siguiente.

Despiece de porcino (de la carnicería de Carlos Echarri)

Los días de matanza se madrugaba mucho. Para matar el cerdo, el matarife cogía al animal echándole una soga a una pata. Se le hacía salir hasta el lugar donde estaba en banco de madera. Allí, con la ayuda de los presentes se derribaba el animal al suelo, subiéndolo al banco. Colocado de costado, sujeto por los asistentes de patas y rabo, el matarife clavaba el gancho metálico entre las varillas (mandfbula inferior) del cerdo, sujetando a la pierna derecha el otro extremo del hierro terminado en curva, tirando de él para que la cabeza estuviera extendida. Entonces clavaba el cuchillo. La señora encargada de recoger la sangre y de limpiar «el mondongo», colocaba debajo el barreño o bañera para recoger la sangre. A medida que ésta iba cayendo, la revolvía en la vasija con la mano, extrayendo los coágulos o cuajos.

Muerto el animal, se llevaba a quemar (chiscorrar, chiscorviar), poniéndolo sobre una parrilla de hierro, sobre el fuego. Generalmente se empleaban aliagas; raras veces sarmientos, porque eran utilizados en las casas para combustible. Los propios matarifes eran quienes hacían acopio de la leña para esta operación. En la actualidad son los propios interesados, dueños del cerdo, quienes aportan la leña, casi siempre sarmientos. Quemado el pelo, se limpiaba con una almaza (cepillo de metal), colgando al animal de los nervios de las patas para abrirlo en canal y extraer sus vísceras, que recogían las triperas para lavarlas. El cerdo permanecía en el matadero toda la mañana esperando la visita de inspección del veterinario. Era costumbre subir a casa el hígado con las «telas» de grasa que lo envolvían, y que constituía el almuerzo. Por la tarde se llevaba a casa a lomos de burro o de otra caballería. El matarife lo descuartizaba en casa, preparando allí los perniles, brazuelos, costillas, etc. En la actualidad continúa prácticamente la misma costumbre. El día de matanza había costumbre de comer el hígado asado a la parrilla para almorzar. Al medio día la comida se hacía con tocino de papada en las alubias. Esta tradición ha desaparecido, ya que no se permite llevar ninguna parte del cerdo antes de la visita de inspección veterinaria. Hasta hace pocos años no se conocía en el pueblo otro tipo de embutido (mondongo) que el de cerdo.

(Testimonio de PABLO VITAL)

En Ochagavia, todos los años rememoran la vida hace 100 años y uno de los pasajes que recrean es la matanza del cerdo y elaboración de embutidos.

Recreación de la elaboración de jamón en Ochagavia

En su casa tenían 2 cerdos. Había 2 o 3 señoras que limpiaban las tripas. Los matarifes chiscorraban el cerdo.

Los matarifes a la tarde llevaban en un burro el cerdo partido por la mitad a la casa. Lo echaban en el suelo sobre una sábana y sacaban los jamones las costillas los delanteros, la parte del medio se llama chaleco, el hueso de la columna (bizkar que se usaba para echar al puchero daba mucho sabor).

Después de despiezar se salaba, se echaba en la base una capa de sal de 5 cm y otra igual en la parte superior.

Al jamón se le metía una aguja para ver si olía bien. En el hueso de la cadera se le echaba una masa que se hacía con harina de trigo pimentón y agua (maseta) para que no le entrara la mosca? .

Despues de quitar la sal se le daba pimentón, se tapaba con un trapo y se colgaba.

 

Elaboración de embutidos

En Ochagavia, todos los años rememoran la vida hace 100 años y uno de los pasajes que recrean es la matanza del cerdo y elaboración de embutidos.

(Extracto del libro Etnografía de Artajona de Jose María Jimeno Jurío)

Las clases de embutido son: morcilla y morcillón, chorizo, longaniza, chistorra, chingarra y virica. Alguna familia hacía también «relleno. Las operaciones de preparado de la pasta y relleno de los intestinos corrían a cargo de mujeres especializadas, las «mondongueras».

Por la tarde del día de matanza se hacían las morcillas. La sangre del animal se había subido en una vasija (puchero, cantimplora) y los intestinos y vientre en una cesta. Para hacer las morcillas se cuece el arroz (un kilo y medio, más o menos, según el peso del animal) con agua y sal. Se prepara una madeja de algodón blanco, partido a trozos para atar los cabos. Se prepara también canela molida, un ramillete de perejil bien picado con el cuchillo, cebolla cruda muy picada, orégano tostado al horno y bien molido, colándolo para que salga más fino, y especia molida que se vendía en la tienda. Bastaba pedir en el comercio: «especia pa cuto». Algunos echaban nuez moscada. Una vez cocido el arroz, se colocaba en un barreño de barro, echándole la sangre y adobándolo junto con las especias y un poco de sal. Se añadían además las grasas que se habían quitado a los intestinos (entresijos), papada, etc., bien picadas. Esta pasta líquida y roja, se introduce con un cazo en los trozos de intestino, cortado según el tamaño que se quería dar a las morcillas, atados previamente por un extremo con hilo de algodón, haciéndose un nudo y doblándose el extremo suelto del intestino sobre el nudo, volviéndose a anudar el doble para mayor seguridad. Quedaba así formado un atado prieto, llamado curujón. A los extremos de la morcilla o curujones, se les llama «campanillas». Una persona sostenía abierto el intestino con los dedos pulgar e índice de cada mano. Se deja un espacio vacío, con objeto de que la morcilla no reviente al cocer. Vuelve a atarse esta punta igual que antes, anudándose ambos hilos. Para cocer las morcillas se ponían en una caldera de cobre, metidas en un palo o sueltas dentro del agua hirviendo. Mientras se cuecen se las va pinchando con una aguja de hacer calceta. Se considera que están suficientemente cocidas cuando no sale sangre líquida. Se van sacando de la caldera y colocando sobre un cribillo cubierto con un paño blanco, donde se enfrían. Se guardan colgadas de clavos o de un palo corrido, generalmente en los graneros o en otra dependencia de la casa.

El morcillón se hacía con la misma pasta de las morcillas, llenando con ella el intestino ciego. En algunas casas guardan la primera pasta para el morcillón, en otras lo dejan para el final. Hasta el segundo cuarto de nuestro siglo estuvo muy extendida la costumbre de que el amo de casa comiera el morcillón con los amigos en la taberna el mismo día o pocos después de la matanza. Luego los amigos hacían lo mismo. Se ha perdido la costumbre. Para otros embutidos, se empleaba siempre intestino de cerdo. A veces se compraban madejas de intestinos, conservados en sal, que muchas veces estaban picados y perforados. Antes de que aparecieran las máquinas de picar el mondongo, se hacía esta operación con «medias lunas», cortándose previamente en trozos pequeños con el cuchillo, dejándolo sobre una mesa. Con la medialuna  y a fuerza de darle y darle, la carne y el tocino «se volvía borra» (quedar muy desmenuzado).

 


 Cuchillo medialuna

Matanza de ganado lanar

               Despiece de ganado lanar (De la carnicería de Carlos Echarri)

Juanje Echarri comenta como era la matanza de corderos hacia 1978:


Se llevaban los animales el día anterior con objeto de que a la hora de la matanza el animal estuviese en ayunas ya que así está más limpio el interior.

Al principio los llevaban en un carro con las 4 patas atadas (posteriormente en furgoneta) y los dejaban en el interior del matadero.

A las 8 de la mañana los mataba su padre. Se ponían en un banco 4 o 5 corderos con las patas atadas y el cuello colgando. Se ponía un cubo debajo para recoger la sangre. Al contrario de lo que se hace con los cerdos, la sangre se deja en reposo hasta que coagule.

Una vez muerto el animal, se dejaba en el suelo y se despellejaba la mitad del animal, luego se colgaban en los ganchos que había en el techo para despellejar la otra mitad y la cabeza. Esta operación había que hacerla con mucho cuidado con objeto de sacar la piel entera sin rajaduras. Los mamantones de las cabras, tienen la piel muy pegada al cuerpo y para poderla separar sin romperla se les hacía unas incisiones en una pata y luego se soplaba con fuerza para ahuecar la piel.

Las pieles se llevaban a casa, se colgaban y se dejaban secar. Después venían unos peleteros que se las compraban. Las pieles se apilaban y se echaba un producto que les facilitan los propios peleteros y que servía para que no les entrasen bichos. Con la piel se hacían bolsos, carteras, abrigos, etc.

Una vez despellejado el cordero, se pesaba y se metía en la fresquera del matadero para que se secase la carne todo el día. Se le sacaban las tripas y una señora limpiaba los menudos. La sangre se cocía y se cortaba en trozos.

A la tarde se llevaba la carne a la carnicería en un carro con una sábana blanca y más tarde en furgoneta.

Se mataba cordero, mamantón y oveja (la carne de oveja tenía un sabor muy fuerte y no se solía comer, se utilizaba para mezclarla con otros productos)

En los últimos años también hacían de matarife para los cerdos.

El aguacil Murillo iba a controlar los animales que se habían sacrificado. Más tarde le sustituyó Daniel Iriarte. Se pagaba un canon por la matanza. Al principio se hacía por peso y más tarde se sustituyó por una cuota por cada animal.

El matadero lo utilizaban dos o tres días por semana.

En navidad se mataban muchos corderos de leche (de unos 2 meses).

Al matadero acudían los carniceros de la época Arrula, Zarranz, Ochoa, Valencia, Echarri.

Matanza de ganado vacuno

No he encontrado ningún testimonio de la matanza de ganado vacuno en el matadero municipal. Sin embargo, no cabe duda de que también se usó para ese menester como lo atestigua la piedra especial que había en el matadero:

Esta piedra estaba adosada a una pared del matadero. Se usaba para sacrificar vacas. Se ataba una soga a la vaca y se pasaba por esta piedra y un agujero que había en la pared. Al otro lado varios hombres tiraban de la soga, sin que el animal les viera, y la acercaban hasta la pared. Allí el matarife hacía su trabajo.

Despiece de ganado vacuno (De la carnicería de Carlos Echarri)

En su comunión (hacia 1940), Pablo Vital recuerda que se mató en su casa un ternero y la mitad la compartieron con Emilio Linzoaín (que también tenía vacas). Al no haber forma de conservar la carne, lo normal era consumirla cuanto antes. Por esa razón se solía compartir cuando se mataba un animal.

El abuelo de Yarnoz (mecánico) (el de Ru) era matarife y lo mató en casa.

También recuerda haber matado alguna cabra en su casa.



Ireneren denda / La tienda de la Irene

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