LA TIENDA DE
LA IRENE
En esta entrada vamos a recordar
una de esas tiendas que sólo los que tenemos una cierta edad hemos tenido la
suerte de conocer. Era una tienda en las que había todo lo imaginable, en la
que al entrar no sabías donde fijar la mirada porque estaba repleta de
productos de lo más variopinto y que en su momento hicieron un servicio social
muy necesario.
Una de éstas tiendas, la
tienda de la Irene, ha estado en Artajona y es a través del relato de
su hija, María José Ayestarán por lo que hemos podido recuperar algunos rasgos
de su larga historia.
Nace una emprendedora
Irene Vélaz Armendariz nace en
1924.
Con 15 años empezó a vender leche
que por mediación de unos parientes de Miranda se la proporcionaban. Su hermana
Jerusalén ocho años menor la ayudaba. El punto de venta lo tenían en la calle
Barredinda o calle Mayor, en casa de una señora que con el paso de los años fue
conocida por todos sus hijos como la Tia Benita. La leche la repartían a
domicilio y hasta el Cerco iban las dos hermanas con las lecheras.
Despúes de vender la leche iba
con su hermana a Tafalla unas veces en bici y otras andando con garrafas de
aceite de 10 litros y cestas de huevos tapadas con paja. Había un piso donde
se compraba y se vendía géneros de estraperlo. Con el dinero que les
daban, compraban azúcar, chocolate, sacarinas etc.
Francisco Ayestarán Ciriza, se dedicaba al transporte de
diferentes mercancías, principalmente
paja a Guipúzcoa y Valencia.
Irene y Francisco se casan en 1948.
En 1954 abrieron una tienda, justo enfrente de “La plaza del Mercado”, en la calle conocida para todos como “La empedrada” la tienda era conocida como “La tienda de la Irene”, un amplio local con dos puertas de acceso y un amplio escaparate.
En un principio vendían
productos que el marido traía a la vuelta de los viajes y poco a poco fueron
ampliando los productos donde se podía encontrar todo lo que una familia
necesitara, desde alimentos, calzados, ropa de cama y de vestir, vajillas,
regalos, artículos de droguería, de ferretería, bombillas, pinturas, bisutería,
carteras, bacalao, legumbres etc. Si algo no había, se traía de Pamplona, Tudela o Estella. Productos de droguería de la
droguería La Cruz, vajillas y regalos de
Casa Sajonia, bacalao de Rodríguez en Pamplona. Tejidos, camisas, pantalones,
trajes a medida… de Armañanzas en Estella.
En fechas puntuales como fiestas,
navidades, reyes, Domingo de Ramos, se encontraban desde alpargatas de fiestas,
turrones de Manterola, juguetes o palmas …
Al ir aumentando el trabajo, mujeres
de Artajona eran contratadas como
dependientas, dando además oferta laboral, entre las que trabajaron
estaban, Purificación Villanueva, Jeru Alzorriz y Vitori Iriarte
entre otras …
La tienda se abría todos los días
y el domingo por la mañana, siendo habitual que si la gente llamaba cuando
estaba la tienda cerrada también se le atendiese.
Pocos años después Francisco e Irene montan una fábrica de gaseosas,
sifones y helados artesanales con el nombre comercial de ”Ayestarán”
Irene compaginaba la fabricación
de los helados con el trabajo en la tienda y la crianza de nueve hijos ( Irene
tuvo once embarazos)
La venta de helados,
principalmente comenzaban para Semana Santa y terminaba después de las
fiestas. Los helados se vendían en un
puesto en la entrada de su casa, ya que dicho puesto estaba en la bajera donde se fabricaban los helados, las
gaseosas, el hielo y los sifones.
Descripción de la tienda
La lonja o bajera, hacía esquina
entre la calle Hospital y la calle Sancho Ortiz, tenía unas dimensiones de 13 m.
de fachada por 7 de fondo. Los 10 primeros metros de la fachada correspondían a
la tienda propiamente dicha y en los 3 metros de la derecha se encontraba un
pequeño almacén en cuyo frente a la
altura de la calle estaba el escaparate.
El escaparate tenía una anchura
de 1,30 m. y un fondo de 1,10. En los costados disponía de dos filas de baldas
de cristal donde se solían colocar colonias o algo de bisutería. El centro se
aprovechaba para mostrar algo de ropa.
Desde la tienda se podía acceder
al almacén por medio de una puerta que se encontraba al fondo a la derecha.
Había dos puertas de entrada,
teniendo una de ellas dos escaleras que salvaban el desnivel de la calle.
El mostrador, de madera
oscura, tenía forma de L y cubría el
frente y la parte derecha. El frente del mismo estaba compuesto por tablas
verticales.
Levantando una pequeña compuerta
a la izquierda del mostrador se accedía al interior del mismo..
El techo estaba formado por vigas
de madera en el sentido de la entrada.
El suelo estaba cubierto por baldosas
de barro de dos colores rojas y amarillas de 30x15.
Todas las paredes, excepto la de
entrada, estaban cubiertas por estanterías que subía hasta el techo. La
estantería tenía una profundidad de 40 cms. Excepto en la parte baja que era un
poco más ancha y disponía de cajones.
Además de los productos que
estaban en las estanterías, había otros elementos que estaban o bien encima del
mostrador o bien en el suelo de la tienda.
En el mostrador empezando por la izquierda:
·
Expositor de joyería y bisutería
·
Espacio libre para atender a las clientas
·
Báscula y pesas
·
Cortador de bacalao
·
Caja redonda de madera de sardinas secas gallegas
·
Cortadora de embutido
·
Latas de pepinillos, cebolletas y atún que se
vendía a granel
·
Máquina moler café y rayar queso o pan
·
Bidón de Sosa caustica (debajo del mostrador)
·
Bomba para la extracción de petróleo y aceite
En el suelo:
·
A la izquierda cajas de gaseosas
·
Cantina grande de leche
·
Escobas de mimbre y esparto
·
A la derecha sacos de legumbres
En el techo:
·
En la época de Reyes se colgaban en unas cuerdas
los juguetes
Productos
Como veremos a continuación, en
la tienda de Irene se vendían un amplio abanico de productos.
Muchos de los productos eran
adquiridos en la cooperativa SECU que era un almacén para pequeños comercios
que se encontraba en la carretera Artica en Pamplona.
JUGUETES
En navidades colgando del techo con
una cuerda se ponían juguetes para Reyes. Se traían de Casa El Angel en la
calle Mayor de Pamplona. Mari Carmen la hermana de María José se encargaba con
8 años de montar los juguetes que venían desmontados.
ALIMENTACION
Huevos del almacén San Pedro se guardaban en un cajón de la
estantería central
Bacalao de Pamplona
Latas: Irene usaba una barrita con pinzas para coger las latas que
estaban en alto
Azucar, garbanzos, lentejas: Venia en sacos de 60 kg.
Leche: Se servía la leche a domicilio. Se traía de Miranda de Arga,
había una cantina (lechera) grande en la tienda y a las casas se llevaba en
unas lecheras más pequeñas. Mari Jose y Vitori repartían la leche.
Aceite: si se vendía ( no todo el mundo
tenía olivos) especialmente se vendía aceite de girasol y también aceite de maíz.
Sopas
Chocolate
Colacao: Venía en latas de hojalata
pintadas, generalmente eran de kilo.
Cereales solubles: Habia una marca que
era “Afin” venia en vasos de cristal.
Legumbre: A la derecha sobre el suelo
había sacos de 60 kg de alubia lenteja y garbanzo.
Hielo, Pasados los años se dejaron de
fabricar las gaseosas pero se seguía fabricando los sifones y las gaseosas se
traían de la fábrica “Sanitex” y posteriormente “Konga” en la que Francisco Ayestarán (el marido de
Irene) trabajaba y era socio.
Bebidas: Cerveza, vino, coñac Veterano,
y Quina San Clemente que era muy habitual dar como reconstituyente a los críos
Charcutería: mortadela, queso, salchichón,
chorizo (no había jamón ya que en muchas casas se críaba algún cerdo).
Turrón: En Navidades no faltaba el
turrón de Casa Manterola y de Unzué.
La fruta y la
verdura en sus inicios se vendia, pero pronto dejo de estar presente ya que había
costumbre de comprarlas en la plaza de la fruta.
TEXTIL
Ropa de vestir de Estella de Casa Armañanzas, incluso se hacía ropa a medida
Retales de tela: En Enero en las rebajas, se traían telas de Casa
Armañanzas.
Camisetas
Bañadores
Camisas
Mandiles
Batas
Tela para sabanas, para manteles, tela azul
para bombachos
Calcetines punto blanco en cajas decoradas
con diseños que recordaban las pinturas del pintor Mondrian
Jerseys
Bufandas
Ropa interior
ZAPATERIA
Zapatos
Zapatillas
Alpargatas
Abarcas
MERCERIA
Hilos, goma,
corchetes, imperdibles,
VAJILLA
Platos cubertería: de Sajonia en Pamplona
FARMACIA
Optalidon,
aspirina, vendas,
PERFUMERIA Y DROGUERÍA
Colonias
Cremas para la cara
Maquillaje, pintauñas,
Maquinillas de afeitar, brochas y jabón
Jabones
Pinturas, colamina, tiente, barnices,
brochas, rodillos
Papel pintado
Veneno para las ratas
Sosa caústica: Para hacer jabón y para
la limpieza
BISUTERIA JOYERIA
A la izquierda
sobre el mostrador había un expositor
Collares,
pendientes, pulseras, gafas, broches
FERRETERIA
Escobas de mijo
También se
vendían Carteras
GASEOSAS, SIFONES, HIELO, HELADOS Y BAR
La fábrica de gaseosas, en la
calle Eugenio Mendióroz, fue fundada en
1954 por Francisco Ayestarán Ciriza que, junto con su mujer, Irene Vélaz,
regentaba además una tienda de ultramarinos y el Bar Velay (composición
caprichosa formada a partir de los apellidos Velaz – Ayestarán).
Montó el negocio en los bajos de
su casa, bajo la marca Espumosos Ayestarán, comenzaron elaborando gaseosas,
sifones, hielo y helados para ser expendidos tanto en la tienda como en el bar,
pues no hacían reparto a domicilio.
Irene empezó la elaboración de
helados artesanales vendiéndose en días festivos en la puerta de su casa.
El de mantecado que era el más laborioso y el más demandado se hacía con
leche, yema de huevo, canela azúcar y vainilla. La crema resultante se metía en
una caldera de cobre introducida en agua con salmuera con una hélice que giraba
enfriando la crema y dejándola
esponjosa. Era el postre elegido en los banquetes de boda de Artajona.
Helado de limón: Zumo de limón, agua, azúcar, ralladura de limón y clara de
huevo a punto de nieve (Irene lo había aprendido en Los Italianos de Pamplona).
Helado de tutti-fruti con frutas de Aragón troceadas añadidas al helado de mantecado.
Los polos de hielo de diferentes sabores y en especial los de bombón
helado que eran una especie de mantecado o vainilla recubierto con una capa de
chocolate. Los hijos de Francisco y de Irene también ayudaban a la preparación
del helado; había que calcular cuando los polos estaban medio helados para
colocarles el palo y que se quedara tieso. Una vez helados los envolvían en una
bolsa de papel.
Helados tradicionales de corte
de 1 peseta o de 2.
Además la gente llevaba sus
propias mezclas para que Irene les preparase el helado.
En 1963 se asociaron a INCANA,
dejando en ese momento la elaboración de gaseosas, aunque no de sifones,
pasando a convertirse además en distribuidores de bebidas diversas. Cesaron su
actividad definitivamente en el año 1969.
En el año 68 Francisco entro a
trabajar como socio en la fábrica de Pamplona Sanitex que después derivó en la
marca Konga y dejó de fabricar gaseosas y helados. Pero Irene continuó con la
tienda.
Una gran mujer
Irene tuvo 11 hijos. Incluso en
las épocas de embarazo trabaja en la heladería y en la tienda.
En navidades mandaba a sus hijos a repartir el aguinaldo a las casas más necesitadas.
La tienda estuvo hasta el 1991 aunque en los últimos años ya
no había tantos productos.
Irene falleció el 30 de junio de
2003. Fue una mujer muy trabajadora y con una gran visión para los negocios. En
una época en la que la mujer ocupa un segundo plano, Irene sobresalió por sus
iniciativas, su valentía y por la gestión de todos los negocios familiares.
En el año 2011 se publica el Libro
Mujeres
necesarias en la necesidad donde se recoge la trayectoria de las
mujeres más destacadas de la zona media de Navarra. Entre ellas aparece Irene Vélaz que había nacido en Vergalijo y
que siendo muy niña sus padres vinieron a
Artajona.
La tienda de Irene jugó un papel
fundamental en una época en que las comunicaciones y los transportes eran muy
precarios y se hacían difícil la adquisición de los productos. El comercio
local siempre ha sido y será un elemento que debemos conservar.















