Artajona tiene un tamaño que aun siendo grande le hace mantener todavía algunos aspectos tradicionales y culturales que lo enriquecen. También hay que resaltar el carácter participativo de los Artajoneses.
Todo esto unido a mi afición a la fotografía me ha impulsado a reflejar algunos de estos aspectos a través de este blog.
Con esta entrada se inicia el primer tema de la serie Begiradak que espero sea muy fructífero y que pretende recoger algunas de las diversas actividades que hay en Artajona.
En el año 2019 y por invitación de David Urtasun, a quien echamos mucho de menos, tuvimos la oportunidad de acudir al bandeo de campanas.
En Noviembre de 2022 la UNESCO declara el toque manual de campanas en España Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Extracto de los cuadernos etnográficos de Artajona de Jose María Jimeno Jurio
El rezo del ángelus al toque de las oraciones era común. Las
mujeres lo rezaban en casa. Los
hombres en el campo, al oir las campanadas, paraban las yuntas y lo rezaban
descubiertos.
Al sonar cada una de las horas, las mujeres solas o con las
que estuvieran en casa o con las que formaran corro en la calle, solían rezar
esta oración: «Azucena hermosa, rosa florida; bendita sea la hora en que fuiste
concebida. Para madre del Verbo fuiste escogida entre todas las criaturas. No
permitáis Señora, que ofendamos a un Dios tan bueno». Se rezaba un Ave[1]maría y un Padrenuestro por
las almas del purgatorio, terminándose con la jaculatoria: «Bendita sea la hora
en que la Virgen Santísima vino en carne mortal a Zaragoza».
Los viernes de cuaresma, a las tres de la tarde, algunos
rezaban el credo. Existió antiguamente la costumbre de tocar las cuarenta
campanadas a esa hora los viernes, pero se ha perdido.
Una
señora de Artajona aprendió de una vecina, natural de Orísoain (Valdorba), pero
residente muchísimos años en el pueblo, esta práctica, que sigue haciendo desde
hace años Mientras tocan la campana a gloria en la noche del Sábado
Santo, sale a recoger doce piedrecitas, en memoria de los doce apóstoles. Hay
que recogerlas mientras dura el bandeo, y guardarlas luego en casa, para cuando
lleguen los nublados. Al empezar la tronada, se echa una piedra por la ventana.
Si empieza a caer granizo o piedra, se arroja la segunda. En caso de persistir,
se arroja alguna más. Al encementar la calle donde vive, tiene que salir a
recoger las doce piedrecitas al Mendico, preparándolas
cerca de casa con anterioridad, para recogerlas a la hora debida. Las vecinas
le ruegan que las tire cuando comienzan las tronadas.




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